Mejor lo bueno conocido

Created by Por: Eudoro Álvarez Cohecha (*) | |   Opinion

 

Ante hechos públicos evidentes, la frase: “Es mejor malo conocido que bueno por conocer”, no podemos aplicarla con el senador, Jorge Enrique Robledo, en este caso es más acertado afirmar que es mejor lo bueno conocido que lo malo por conocer.

Desde 2002 cuando fue elegido por primera vez su apoyo electoral ha crecido tras cada elección, y ello es sintomático de su accionar acertado. Muchas cualidades adornan la personalidad de este colombiano ilustre, para destacar inicialmente su coherencia y su apoyo a las luchas de sectores que constituyen lo que podemos denominar de manera general, el interés nacional.

Trabajadores en sus bregas por mejores condiciones de vida; campesinos, indígenas y agricultores agobiados por políticas agrarias, como los TLC, claramente contrarias a su interés y el de toda la Nación; educadores de todo nivel menospreciados por la dirigencia gubernamental, incluyendo el trato a la educación pública con asignaciones decrecientes para su funcionamiento.

Mineros informales y artesanales que son perseguidos y criminalizados, mientras a las multinacionales se le tienden caminos de rosas; pacientes de un sistema que causa muertes evitables en tanto las EPS dilapidan el dinero de la salud y maltratan a sus trabajadores; empresarios nacionales acosados por el libre comercio, práctica del neoliberalismo que los aboca a competencia desigual en la atención del mercado interno.

La defensa del medio ambiente deteriorado por el desarrollo de una minería que privilegia el saqueo, mientras los gobiernos la apoyan de mil formas; el soporte a las consultas populares, como expresión de las gentes en sus territorios que anteponen los recursos naturales básicos ante la depredadora acción de las empresas mineras; la inequitativa distribución de las regalías, que dejan a las zonas productoras con el daño ambiental y social y se llevan sus recursos para otra parte.

Los más de 150 debates, un récord nacional, son el testimonio de su incansable labor en el parlamento, capítulo aparte merece su permanente denuncia de la corrupción, llevada a sistema de accionar político, ejercida como  contubernio identificable en pactos  de políticos y gobernantes encaminados a administrar mal y ser elegidos una y otra vez por sus mismas víctimas.

El carácter sistémico de la corrupción ha sido demostrada en debates memorables como el de  Agro Ingreso Seguro; el del embajador Urrutia, asesor de empresas latifundistas y coautor de sistemas leguleyos para apropiarse ilegalmente de extensiones enormes de tierras en  nuestra altillanura; la imputación de conocidas EPS, en el desvío de los dineros de la salud.

La acusación de los sobornos de la multinacional Odebrecht, que no solo frustraron la culminación de una vía de importancia para todo el país, sino que empañaron las campañas de las 2 últimas elecciones presidenciales, prueba palmaria de cómo se obtiene ilegalmente el poder en Colombia.

Desde que se posesionó como senador, dona la mitad de su salario, porque según él “consideré mi deber seguir viviendo como vivía cuando era profesor”, gesto personal que contrasta con el modus vivendi de la mayoría de sus colegas.

Frente a la renovación del congreso a realizarse próximamente, casi todos los candidatos de los partidos que han propiciado y han sido protagonistas de los escándalos de corrupción y del mal gobierno de las últimas décadas, han enarbolado de manera oportunista y falsa la bandera de la anticorrupción, Robledo es el portaestandarte que la puede izar con plena legitimidad y ello le ha costado no pocas calumnias y malos tratos por los mismos que han sido blanco de su crítica implacable.

“Dardos almibarados” en su contra, como los de no votemos por Robledo porque él ya está reelecto, solo esconden un deseo de que no regrese al senado a continuar su patriótica labor de control político, y deje de ser la cuña incómoda de los de siempre. Elegir nuevamente a Robledo y ojalá con una votación aumentada, no solo es de justicia y reconocimiento para quien lo ha hecho tan notoriamente, sino que como están las cosas, es un asunto de conveniencia nacional.

No podemos, como él mismo lo ha reiterado, votar mal y luego exigir que se nos gobierne bien, o dicho de otra manera: “Locura es hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes”.

(*) Dirigente agropecuario. En Twitter: @EudoroAlvarez.

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