Polarizados

|   Opinion

Por: Jaime Eduardo Espinel Riveros (*)

 

La democracia es discusión, controversia. Son puntos de vista diferentes, muchas veces antagónicos, que siempre generan discusión; no hay ningún país demócrata que se libre de estos elementos, porque de eso se trata la democracia.

El único lugar en que definimos estas diferencias es en las urnas, donde una mayoría pone presidente, primer ministro o cargo de estos con otro nombre.

¿Y qué pasa? Las democracias implican órganos como los concejos, asambleas, Cámara y Senado, donde a través, también de votación, se eligen representantes de las diferentes ideologías y tendencias políticas que existen en un país, eso hace que las decisiones del ejecutivo siempre tengan algún tinte y tendencias en sus propuestas, que incluyan estos matices, de lo contrario le es imposible gobernar por la dificultad de aprobar leyes que solo tengan elementos gubernamentales, puesto que estas leyes tienen que ser sometidas y aprobadas en votación de esos grupos heterogéneos.

En una democracia el unanimismo no existe, aún más, diría que es imposible por la misma condición que tiene la libertad de expresión y de pensamiento en este sistema de gobierno. Donde existe es en las dictaduras. Las votaciones en las supuestas instituciones democráticas de estos sistemas, generalmente tienen ciento por ciento de acuerdo.

Porque todo el mundo tiene que obedecer a quien esté en el poder, llámese Stalin, Hitler, Fidel Castro, etc., donde debajo de esas decisiones existe la falta de libertad de expresión, falta de controles al gobierno y consecuente pobreza.

Entonces si comparamos la POLARIZACIÓN versus el UNANIMISMO, también estamos hablando de libertad versus autoritarismo.

Entones tranquilos, sigamos haciendo discrepancia y discusión, y ejerzamos el derecho de hacerlo, pero también tangamos cuidado en caer en un sistema político que ofrece de todo y al final crea igualdad en la pobreza, unanimidad en la represión y sufrimiento.

Por algo será que en los paraísos socialistas, a la población hay que ponerle cortinas de hierro como pasó en Cuba, en la Unión Soviética, Alemania Oriental con su muro e impedían que sus poblaciones migraran hacia sistemas capitalistas, que aún imperfectos, son mejores que los que ellos ofrecen.

En Venezuela les es imposible cerrar fronteras y por eso sus habitantes están huyendo de ese paraíso, con una mano adelante y otra detrás, hacia todos los países de Sur América, que con sus democracias imperfectas les permiten mejor vivir.

Por eso escoge y escoge bien entre Duque y Petro. No estamos hablando de personas sino de los sistemas que cada uno desea tener para este país.

(*) Especialista en oficios varios.

Así se extrae petróleo en campo Chichimene en Acacías