¿Un Kérenski colombiano?

|   Opinion

Por: Jorge Enrique Cubillos Caicedo.

Al igual que hace un siglo, las condiciones están propicias para que aparezca un Kérenski colombiano. Con una mutación; de ocurrir, no sería llamado gobierno provisional, sino gobierno de transición. En el caso de que pasara a segunda vuelta, Sergio Fajardo, con toda seguridad sería apoyado directa o indirectamente por toda la izquierda colombiana, a pesar de que lo consideran un liberaloide, ficha del sindicato antioqueño, burgués medio gomelo, indeciso, etc., pero en todo caso, menos lesivo para los intereses de ellos, que un Vargas Lleras o el que ponga Uribe.

La izquierda colombiana, se sentiría más efervescente, si el que pudiera pasar fuera Petro. El problema entre ellos, no es quién llega al poder. Común en dichas huestes, es que después de ascender a él, saben cómo purgar a sus contradictores más peligrosos y cómo nunca más soltarlo. Todo lo que es línea Moscú (Partido Comunista, FARC), línea Pekín (EPL, Partido Comunista Marxista Leninista, MOIR), línea Habana (ELN), Unión Revolucionaria Socialista, Bloque Socialista, Unión Patriótica, AD – M-19, Polo Democrático y afines están listos para cerrar filas.

La consigna bolchevique de antaño “Paz, tierra y pan”, volverá a ponerse de moda redituándola ahora los pregoneros de la coalición del SI, al acuerdo de paz de La Habana – Teatro Colón, encabezados por Santos, Timochenko, De la Calle, Fajardo, Petro, Clara López, Claudia López, Robledo, Piedad Córdoba, Carlos Caicedo, etc., unidos al cúmulo de académicos, intelectuales, analistas, columnistas, periodistas, directores de medios, gran prensa y sector preponderante del poder judicial que se está volviendo mayoritario, en pro de la implementación del acuerdo.

A todo este grupo que dizque se considera demócratas, se les olvidó una cosa: El 2 de octubre de 2016, el NO ganó el plebiscito con el 50,23 % de los votos, y contra dicho dictamen o decisión, no hay norma sustitutoria que la revoque excepto otra de su mismo nivel, así haya magistrados y juristas que quieran hacerle creer al mundo y al pueblo colombiano, que con el “conejazo” que han sacado, están convalidando lo que actualmente han hecho, están haciendo y procuran querer hacer.

Ahora hay que decir: ¡Ciudadanos de todos los países, auxilio! Hay un atropello en Colombia.

Si hace 100 años el debate era sobre la Gran Guerra, la elección presidencial en Colombia se centrará sobre el alcance y/o ajuste que requiere el acuerdo de paz. El alineamiento ante algún bando -por los del SI y por los del NO- lo dictará la actitud del elector colombiano en la contienda de 2018.

Si la conferencia de Zimmerwald de 1915, fue la antesala para que los revolucionarios europeos alcanzaran el poder, el foro de Sao Paulo de 1990, permitió que los revolucionarios latinoamericanos y del Caribe, lo multiplicaran con el mote del socialismo del siglo XXI.

Papelón el que va a jugar el liberalismo colombiano con sus actuales directivas oficiales. Impidieron las precandidaturas presidenciales de Juan Manuel Galán, Viviane Morales, Sofía Gaviria y por supuesto, la mía. Me consideraron NN, a pesar de haber radicado formalmente mi solicitud de inscripción, junto a mi hoja de vida.

¡Qué vergüenza la de los precandidatos, Edinson Delgado y Luis Fernando Velasco, que después recularon! Sigo insistiendo en mi proyecto político que es transformacional. La candidatura de De la Calle, va a ser un alma en pena.

Un alivio: Por realinderamientos y sustracción de materia, Vargas Lleras ganará la presidencia.

(*). Magíster en Estudios Políticos, Universidad Javeriana.

Correo: cubilloscaicedo@hotmail.com

Twitter: @CubillosJorge

Temporada 2018 del gran musical del llano colombiano, Vive Zaperoco con la obra: El Silbón