¿La falla geológica de Servitá tiene la culpa?

|   Opinión

Por: Óscar Alfonso Pabón Monroy (*)

 

Hace varios años una creciente intempestiva con avalancha causó mayúsculo daño al turístico sitio Bosques de Viena, localizado adelante de Buenavista en la antigua vía a Bogotá, desde entonces no habían ocurrido de manera repetida los enormes derrumbes de ahora en la zona de Servitá en el mismo corredor vial.

En el anterior mes de junio ocurrió el de mayor magnitud cerca del hotel Don Jorge, sitio en el que varias tractomulas quedaron sepultadas, así se vieron en los reportes periodísticos.

Por estos días han vuelto a caer arrumes de piedra y lodo, taponando el paso automotor con afectaciones severas para los vecindarios de ese sector rural de Villavicencio, lo que motivó protestas ciudadanas.

En un noticiero radial, una líder de por allí dijo que la escuela de su vereda tuvo que ser clausurada, y a otro habitante del territorio afectado le escuché denunciar que los derrumbes comenzaron con la construcción de mega obras de ingeniería, un túnel, para la moderna carretera que nos une con Bogotá.

A la opinión pública los técnicos le informan que los derrumbes tienen origen en la falla geológica Servitá.

Tal justificación me lleva a recordar y preguntar: ¿Por qué cuando el temblor casi terremoto (57 grados con epicentro en el municipio de El Calvario, Meta y sucedido en mayo de 2008), en el tramo antiguo no se reportaron desprendimientos de piedra y otros materiales como si sucedió en el kilómetro 46 jurisdicción de Cundinamarca, en donde fallecieron 11 personas?

Al igual a lo que acontece en la villavicense vereda de Servitá, ha estado ocurriendo en el famoso kilómetro 64 con repetitivos derrumbes de considerable magnitud, la diferencia es que los técnicos se los han achacado una y otra vez a las fuertes lluvias.

Según el mapa de fallas geológicas activas de nuestro país trazadas con color rojo, documento que tomo como fuente para esta nota, verdad es que la ciudad de Villavicencio se localiza sobre la confluencia de algunas de estas, incluida la de Servitá, tal como lo muestra la aproximación de una de las gráficas del mapa geológico oficial.

Al profundo accidente natural ubicado en la corteza terrestre no se le puede seguir culpando por los intempestivos y recurrentes derrumbes, que mortifican a los viajeros de la antigua ruta a Bogotá; esos desprendimientos de altas lomas por igual generan enormes pérdidas económicas.

Hasta el momento la denominada falla geológica activa de Servitá ha estado quieta, por el bien de todos ojalá que así continúe.

(*) Comunicador Social comunitario.

Mapa de fallas geológicas activas de nuestro país trazadas con color rojo.

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