¡Por la paz de Colombia, colombiano corrupto desmovilízate!

Por: Gabriel Ernesto Parrado Durán (*)

No es nada fácil entender como frente a un evento tan importante para la sociedad colombiana, tal como era votar como ciudadano en forma negativa o positiva frente al acuerdo logrado entre el Gobierno Nacional y las FARC en La Habana, donde se determinaba SI o NO ese acuerdo era el camino de la paz en Colombia; SI o NO era la vía para el fin o la continuidad de más de 50 años de guerra; de un potencial de 34’899.945 de colombianos habilitados para sufragar, solamente lo hicieron 13’066.047 con la participación activa del 37.44 %, y una enorme masa de abstencionistas del 62,56 %, a lo cual deben sumarse 86.243 votos no marcados y 170.944 votos nulos.

La alternativa por el NO obtuvo la mayoría con 6’431.376 votos que representan el 50,21 %, y la del SI 6’377.482 votos que representan 49,78 %, con la diferencia de 53.894 votos que es el 0.43 % (Datos de la Registraduría Nacional, escrutado el 99,98 % de los votos).

Las anteriores cifras demuestran la indiferencia de los colombianos frente a eventos trascendentales que tienen que ver con hechos directos que afectan diariamente su vida, salud, educación, trabajo, economía, familia, su presente y futuro.

También demuestra el desprecio y desinterés con que se vive y se está ejerciendo la democracia en el país, pues si para ese plebiscito la abstención fue del 62,56 %, para el referendo convocado en el 2003 por el entonces presidente, Álvaro Uribe, la abstención fue 76 %, y la elección para la Asamblea Nacional Constituyente de 1990 mostró una abstención de 70 %.

Desprendido de enfermizos partidismos, falsos liderazgos, bajas pasiones y estrategias engañosas, que en conjunto polarizaron el debate e hicieron perder el verdadero objetivo del plebiscito, cada uno en su leal saber y entender, haciendo un análisis en forma objetiva, podrá concluir si su participación activa o pasiva, consciente o inconsciente, contribuyó a la toma de la mejor decisión para que todos los colombianos, de las presentes y futuras generaciones, podamos vivir en un país en paz.

Creo que estamos un tanto equivocados cuando pensamos que lo fundamental es que se desmovilicen los guerrilleros, paramilitares o bandas criminales, pues en mi concepto esos grupos son consecuencia de la gran desigualdad que se presenta en la sociedad colombiana, pues somos el segundo país más desigual de Latinoamérica y el séptimo más desigual en el mundo, siendo una de las causas el alto grado de corrupción existente en el país.

Corrupción liderada por carteles que terminan siendo más peligrosos que los del narcotráfico y los clanes al margen de la ley, pues ellos (los corruptos) en alianza estratégica con los partidos políticos que mal ejercen el poder, parte de la dirigencia regional y nacional, y un sector del sector privado, se apropian de un alto porcentaje de los recursos del presupuesto oficial que debería invertirse en salud, educación, vivienda, servicios públicos, infraestructura vial, recreación, apoyo al campo, etc.

Lo anterior genera al mismo tiempo marginación, exclusión, pobreza y miseria, factores que junto con la desigualdad en la distribución de la tierra y la riqueza nacional, la concentrada propiedad de los medios de producción, manipulada legislación para beneficiar a los dueños del capital y del poder, son el genuino caldo de cultivo para el nacimiento y fortalecimiento de grupos como las AUC, FARC-EP, ELN, EPL, Bacrim y otros.

Añorando una utopía: Si la tierra y la riqueza nacional se distribuyen correctamente, y los recursos del presupuesto oficial se invierten en forma acertada y honesta, y en los barrios, veredas, municipios y departamentos, y en las comunidades en general de la geografía colombiana están plenamente satisfechas las necesidades básicas de alimentación, salud, educación, trabajo, vivienda, servicios públicos, recreación, etc., y se cumple lo contemplado en la Constitución Política de Colombia, ¡Los grupos al margen de la ley que se auto proclaman para defender los derechos de los colombianos, no tendrán razón de existir!

Mientras los que dicen liderar el No y el SI, en su desbordado apetito de poder, se ponen de acuerdo, si es que lo logran; entre todos los colombianos que realmente queremos la verdadera paz, iniciemos una cruzada municipal, departamental, regional, nacional e internacional para desmovilizar a los corruptos que atentan contra la vida, progreso integral y paz de los colombianos.

Propongo para la campaña 2 ejemplos de eslogan que dicen:

¡Por el bien de Colombia y por la paz de los colombianos, sumemos esfuerzos para que los corruptos se desmovilicen!

¡Por la Paz de Colombia, colombiano corrupto desmovilízate!

¿Usted se le mide a esta propuesta?

¡Pero empecemos ya, porque el tiempo pasa y la vida se nos va en solo deseos!

(*) Ingeniero Industrial, especialista en Evaluación Social de Proyectos y docente.

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