Un país en caos y en manos de las FARC

|   Opinión

Por: Nohora Stella Tovar Rey (*)

 

El gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC ya se parecen al vallenato que dice: “Yo yo yo tu tu tu que que qu e no te entendí fue náa”. Acusaciones mutuas por la falta de certeza de unos acuerdos que nos impusieron, a pesar de haber sido rechazados por el pueblo colombiano en las urnas, y que dejaron muchos vacíos que se interpretan siempre a favor de las FARC y en contra del pueblo colombiano.

Empecemos. A la misión de observación y verificación de las Naciones Unidas le quedó muy grande el papel para el que fueron incorporados, acabaron con la confianza en su trabajo y neutralidad, su baile con guerrilleros no se puede simplificar, por el contrario, es la muestra que perdieron el rumbo de su función. Los desmanes en las zonas de verificación son denunciados por la comunidad, alcaldes o gobernadores en algunos casos, nunca por la ONU.

El secuestro permanece, como en el caso de Alejandro Cubides, de Acacías, Meta; los enfrentamientos entre las FARC se mantienen, se reportan combates en varias zonas del país; prostitución, licor y el gobierno nunca sabe nada, no hay pronunciamiento ni sanción, por el contrario las FARC aumentan exigencias, como por ejemplo un modelo propio de seguridad social, muy distinto al que tenemos todos los colombianos; televisores gigantes, canchas de fútbol, estaciones de gasolina, extensión de hectáreas, menú de alimentación que cuesta más de 80 mil pesos por guerrillero - Ya lo quisieran los niños de La Guajira-.

El Consejo de Estado se pronunció de una manera infame expresando que quienes promovimos el NO habíamos engañado al país, habrá que preguntarle a la magistrada con familia contratista si la no entrega de menores por parte de las FARC es un engaño nuestro o es una lamentable realidad.

El engaño estuvo por cuenta del Gobierno Nacional y de las FARC, que por su improvisación y  su afán de exhibir un Nobel, prefirió no detallar un aspecto humanitario fundamental como es la entrega de los niños prisioneros y en armas. Eso son, prisioneros.

Las FARC tienen una cifra de menores reclutados, el gobierno tiene otras –Ni eso saben- tampoco han sabido dar razón sobre el presunto “ajusticiamiento” a una mujer en las filas de FARC, eso sí, cuando se trata de otorgar amnistías e impunidades los tiempos no fallan, el gobierno es diligente, ahí no existen los comunicados llenos de ambigüedad y falacias. Todo se vota como lo piden los “nuevos políticos” que a propósito no pagarán un día de cárcel por atroz que haya sido su crimen.

De Juan Manuel Santos, ni se diga, él está concentrado en sus giras internacionales recogiendo premios, mientras el oleoducto Caño Limón - Coveñas ha sido atacado de manera reiterada en los últimos días, nos quedamos sin saber qué pasará con las milicias urbanas de las FARC, que, por cierto, nunca nos dijeron como sería su desmovilización.

Termino diciendo que este caos de país en el que hoy vivimos tenemos que recuperarlo, que a los niños reclutados nos los tienen que regresar, para que estén en sus hogares de donde nunca debieron salir. Desde el pasado 10 de septiembre, en teoría, tendría que haber empezado el proceso de salida de los niños, y mientras a la comunidad internacional le muestran un país, acá adentro, estamos padeciendo otro.

(*) Senadora de la República.

Alerta de sismo en Villavicencio

Directivos de Cormacarena reunidos con Ecopetrol

Retos de la Orinoquia frente al cambio climático

Villavicencio una ciudad sostenible, según Findeter

Se derriten los nevados de Colombia

Cambio climático y gestión integral del agua: Experiencias de Ecopetrol

Petróleo en Meta: ¿Si o no?