Aló, señor alcalde

|   Opinión

La Tabla. Por: Néstor Restrepo Roldan (*)

 

Usted presentó una demanda ante el Juzgado Octavo Administrativo con una acción popular para dar por terminado el contrato denominado, Zonas de Permitido Parqueo de Villavicencio y al día siguiente el concejal, Felipe Harman, en compañía de un grupo de ciudadanos, demandó ante el Juez Administrativo Oral del Circuito el Acuerdo 196 del 29 de agosto de 2013 que faculta al alcalde de ésa época (Juan Guillermo Zuluaga), para adelantar el mismo contrato (N° 0811 de mayo 7 de 2014).

Ambas demandas apuntan hacia que el mencionado contrato sea declarado nulo porque las “Zonas Azules” no han desestimulado el parqueo en las vías públicas, que era el objeto principal, y además el porcentaje de ingreso que le corresponde a la Alcaldía es muy bajo (20 por ciento) en comparación del 80 por ciento que le corresponde al privado.

Dicha concesión se entregó por 7 años y sólo lleva 2, y además ese negocio no garantiza condiciones laborales y en cambio sí ha demostrado serias irregularidades en su funcionamiento.

Ahora vemos en la prensa local y no en los boletines del Proceso de Gestión de las Comunicaciones y Prensa de su Administración, que a finales del año anterior (29 de diciembre de 2016), usted entregó por 8 años una concesión para el Servicio de Grúas y Patios de vehículos que se inmovilizan en la ciudad.

Se entiende, según el informe de actualidad local, que existen asuntos anormales por falta de cumplimiento en los requisitos de ley. Y en cuanto al porcentaje, al municipio le corresponde el 26 por ciento de lo que se recaude, y al contratista, Movilidad y Transporte de Colombia S. A. S., el 74 por ciento, o sea prácticamente lo mismo del caso anterior.

Si el primero es un fiasco, por idénticas condiciones este será otro fiasco, y entre fiasco y fiasco todo se convierte en asco.

No es posible que quienes han ocupado las últimas Administraciones de la Alcaldía se hallen tan ocultos, que hayan perdido su vigencia y liderazgo de una manera tan repentina, y no queremos que con usted suceda lo mismo, pero así pinta hasta el momento el panorama y restan 3 años de su mandato.

Nos preguntamos ¿Por qué todo tiene que ser contratos con terceros, teniendo la oportunidad el municipio de beneficiarse con sus propias oportunidades?

¿Por qué el municipio tiene que llevar la peor parte, en estos casos, el bajo porcentaje de sus ingresos, si el 50 por ciento de lo que se denomina una asociatividad, podía ser lo prudente y justo?

¿Por qué un socio tan importante, como lo es la ciudad, tiene que “pordebajearse” y convertirse en dueño de la peor parte?

¿Por qué si los períodos de los alcaldes son de 4 años, todos estos contratos se suscriben a 2 períodos?

Estas y otras preguntas dejan mucho en qué pensar y precisamente ahora, cuando lleva el país, desde el presidente de la República y todas las ÍAS, hablando y perorando en materia de corrupción.

Aló, señor alcalde, qué podemos al respecto saber los ciudadanos que aún confiamos en el poder de la democracia.

¿Aló?

(*) Dirigente cívico.

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