Educación con enfoque de género

|   Opinión

Por: Edgar Oswaldo Pineda Martínez (*)

 

Después de calmados los océanos de la opinión en cuanto a asuntos de género, es preciso entender como dicha construcción social es trabajada en las instituciones educativas. En ese orden de ideas recordar que dicha tormenta social en cuanto a la pregunta si el género ¿Es una construcción social o un designio de la naturaleza? Centrando la discusión en si el género es ¿Un enfoque o una ideología?

Caber recordar entonces que la Corte Constitucional instó al Ministerio de Educación a implementar el Sistema Nacional de Convivencia Escolar, el cual solicitaba a las instituciones educativas de todo el país  revisar sus manuales de convivencia garantizando de esta forma el respeto a las orientaciones sexuales e identidades de género diversas que se presentan en los colegios.

De esa forma el Ministerio de Educación en alianza con la Unicef, Fondo de Población de la Naciones Unidas (Unfpa) y el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), elaboraron el documento, Ambientes escolares libres de discriminación, dirigido a docentes y directivos docentes de las instituciones educativas.

Ahora bien, este importante y necesario proceso educativo y formativo  fue truncado por la circulación malintencionada en redes sociales de comentarios y noticias tergiversadas, de supuestas cartillas de corte pornográfico que unidas a un persecución y juzgamiento público hacia la condición de mujer y lesbiana de la ministra de Educación (Gina Parody), generaron desinformación y miedo respecto a la necesaria educación de género.

Esa información o desinformación centró la atención de la opinión pública en la palabra género desde una única perspectiva de orientación sexual, desconociendo la necesidad  de analizar en la escuela diversas prácticas que generan estereotipos y que perpetúan malas prácticas en cuanto definición de roles, en especial hacia las mujeres.

Recordemos que si bien es importante trabajar temas de género en la escuela, ya sea transversalizándolos en el currículo y/o a través de actividades extracurriculares, esas prácticas no pueden seguir perpetuando estereotipos de género, evidenciado en las consecuentes celebraciones del Día de la Mujer o Día del hombre, que acrecientan y perpetúan discriminación de género, con prácticas aparentemente inofensivas como ver a las mujeres como princesas (Sexo débil), hacerlas sentir especiales (Discriminación) y/o haciendo presentaciones de bailes (Solo niñas) a un grupo de hombres (Sentados) para celebrarles  su día.

Desde una perspectiva de desarrollo humano el trabajar temas de género permiten a los niños y niñas realizarse y obtener lugares en el contexto de la vida, de acuerdo a sus interés y capacidades, sin embargo trabajar incorrectamente también acaecen perpetuaciones de lógicas de violencias que intrínsecamente se desarrollan y germinan en la escuela.

Es de suma importancia adoptar prácticas curriculares que propendan por la emancipación de los niños y niñas, y no de la perpetuación de lógicas sexistas, una educación que conlleve a la emancipación del sujeto es el fin de todo proceso.

El paso por la escuela para nuestros niñas y niñas es el primer ejercicio de socialización fuera del seno familiar, allí es donde se materializan y evidencian los valores y formación ética, que irremediablemente son responsabilidad primaria de la familia.

Múltiples investigaciones han demostrado que las mujeres en nuestra sociedad actual reciben una socialización muy diferenciada, en la mayoría de las instituciones sociales y específicamente en la escuela. Esa discriminación de género influye en la adquisición de habilidades específicas que implican roles productivos más bajos en la escala social, con menores remuneraciones (o ausencia de remuneraciones en el caso de las dueñas de casa) y con malas condiciones laborales (sin previsión, sin leyes laborales).

Se ve como las instituciones educativas cometen errores de buena fe, pero que en su finalidad son errores, en cuanto a educación de género en sociedades contemporáneas. Se entiende entonces que prácticas de construir una corona para el día del niño, o estar sentadas esperando que los niños las hagan sentir bien, así como de sesiones de peinados y manicure para las niñas, entrega de rosas enmarcadas en falsas ideas de caballerosidad deben ser entendidas como prácticas discriminatorias femeninas,  fenómeno que se perpetúan en prácticas sociales que generan una identidad femenina sexista, que implica que la mujer está segregada al mundo de lo privado y al cuidado de los otros, fomentando la rigidización de los roles de uno y otro sexo.

La escuela es una de las instituciones que realiza esta discriminación al no instaurar procesos de respeto y cooperación entre los sexos, que ayuden a la determinación de una identidad femenina que permita ejercer los roles que cada mujer desee, entre ellos el ocupar el espacio público y el ejercer poder a través del liderazgo. Ahora es muy interesante analizar como la educación es una práctica femenina, donde el rol de la mujer educadora ha sido clave para la formación de un Estado de derechos (educativos) y que al mismo tiempo sea allí, en la escuela donde las mismas maestras resignifican practicas sexistas y de discriminación femenina.

Es interesante ver como investigadores de disciplinas tan diferentes como la pedagogía, filosofía, sociología y psicología y el derecho empiezan a centrar la mirada de la academia, instituciones educativas, familia y Estado a temas tan necesarios de ser tratados y discutidos como son:

1. Los conceptos de desarrollo del niño y la niña en contextos contemporáneos.

2. Género y currículo desde la subjetividad infantil.

3. Creencias y prácticas discriminatorias en los currículos ocultos de las instituciones.

4. Cultura de paz y desarrollo socio-afectivo con enfoque de género.

Por tal razón la Universidad Santo Tomás e instituciones como el clúster de ciencia, tecnología e innovación Orinoco TIC, han venido aunando esfuerzos para desarrollar de manera individual, y en muchos casos conjunta, procesos de  investigación en educación desde una perspectiva de género.

Se desarrollan en esas instituciones esfuerzos para comprender y masificar conceptos sobre pedagogía de las emociones y  coeducación sentimental, los  cuales abogan por una escuela que instaure principios de igualdad, respeto y cooperación entre los sexos.

Esa visión rechaza las prácticas culturales en que a las niñas se les atribuye de manera distinta la conducta: si lloran es porque les pasa algo, están sufriendo; si el varón llora, es muy probable que se lo atribuya a sus impulsos agresivos propios de “niño hombre” y practicas centradas en entender el lenguaje, narrativas y estéticas de los niños y niñas en la escuela.

Investigaciones desarrolladas por la Universidad Santo Tomás sede Villavicencio en su foco de investigación, Infancia, familia y género, han evidenciado como la diferencia por sexos empieza desde los primeros años: Las niñas van vestidas al colegio de distinta manera que los niños, con uniformes incómodos, que les limitan el movimiento en comparación con la comodidad de uniformes de los hombres.

También se han identificado en investigaciones sobre la lógica de los juegos y la llamada ludificación, como los juegos que escogen y que se le asignan a los niños y niñas posibilitan el desarrollo a futuro de sus  procesos psicomotores. Eso implica que hay habilidades que se desarrollan más en un género que en el otro, las niñas adquieren menor capacidad espacial y más habilidades artísticas; así como los niños se desarrollan en el deporte, dominan el espacio y desarrollan la fuerza.

Avances investigativos sobre currículo oculto y discriminatorio han permitido evidenciar como las narrativas y lógicas de la escuela permiten la invisibilidad de la mujer a través de diferenciaciones y sesgos por género. Una forma en que se estimula la diferencia por género. En la mayoría de los colegios los niños y niñas se separan en ciertas asignaturas, principalmente en extracurriculares y  educación física.

La explicación fundamental se refiere a que niños y niñas tienen necesidades distintas en la fuerza, a los niños les corresponde jugar deportes de contacto y a las niñas gimnasia y/o ballet. Los niños en técnicas manuales realizan tareas de pensamiento crítico, mientras las niñas bordan o cocinan.

Esa situación evidencia la necesidad marcada de retomar las exigencias de la Corte Constitucional, en cuanto la emergencia de revisar los manuales de convivencia además de los currículos y de las prácticas que en el arco de la educación se desarrollan en el marco del enfoque de género.

Esta discusión se debe dar y debe tener marcos teóricos y de referenciación en avances investigativos ‘so pena’ de dejarlo en ideologías moralistas que lo único que logran es la perpetuación de prácticas sexistas y de discriminación. En este caso hemos centrado la discusión en los estereotipos creados y fomentados por la misma educación frente a la mujer, sin embargo todavía hay mucha tela de donde cortar en temas de orientación sexual y decisión de género, ya que para el autor de este artículo, el género es una construcción social y el enfoque de género debe cambiar y pasar de prácticas y lógicas discriminatorias a miradas de inclusión, reconciliación y entendimiento.

La Secretaría de Educación de Villavicencio y del departamento de Meta deben crear mesas técnicas con representantes de la investigación en temas de género de las universidades de la región, con el fin de construir un documento de política pública que enmarque un verdadero compromiso de tener al departamento y Villavicencio como un territorio referente de la inclusión en el marco de la construcción de paz.

(*) Docente. Contacto: edgarpin535@gmail.com.

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