Villavicencio enfermo

|   Opinión

Por: Eudoro Álvarez Cohecha (*)

Importante debate se realizó en el Concejo Municipal de Villavicencio el pasado lunes 27 de marzo, a iniciativa de las bancadas del Polo y La U,  con destacada participación de las comunidades de La Reliquia, San José y La Nora.

El balance del debate es un llamado de atención fuerte a la Administración municipal actual, y un resumen de los desaciertos y fallas de los alcaldes anteriores, cohonestada por cabildantes actuales que las apoyaron.  

No solo se denunció la demora, con consecuencias fatales, en la construcción y puesta en funcionamiento de los puestos de salud en las localidades protestantes, sino que se demostró cómo obras contratadas y recibidas “legalmente”, se han admitido sin elementales normas de ingeniería, arquitectura y sanidad de las mismas, con clara necesidad de que los organismos de control establezcan responsabilidades y se den las sanciones que eviten el que se consumen evidentes casos de corrupción.

La opinión pública está alborotada con escándalos como el de Odebrecht, pero todo indica que ello no es exclusivo de las instancias nacionales, sino que localmente, a su debida escala, en el terruño se están presentando y quedando en la impunidad claros casos de desvío de los recursos públicos.

Lamentable la actitud de alguna concejala, quien en vez de entrar a contribuir en el debate de manera razonable montó un espectáculo deplorable de irrespeto a las comunidades que se hicieron presentes de manera masiva, reclamando derechos, como el de la salud, que les están negando desde hace muchos años.

La participación ciudadana no puede ser vilipendiada, cuando es un principio consagrado en la constitución y la ley, cuyo respeto no es opcional por parte de servidores públicos, quienes no pueden escudarse en su cargo de representación, para contradecir algo que es parte de los logros que la constitución del 91 estableció.

Dramática la denuncia de representantes de la comunidad sobre los desenlaces fatales que se han dado, cercenando vidas que se hubiesen podido salvar de estar funcionando centros de salud que desafortunadamente, a pesar de apropiaciones presupuestales no están operando por demora culposa de la administración municipal.

Es claro que si se trata de compromisos anteriores, la Administración actual debe indagar y gestionar el que los comprometidos de lo que podemos denominar crímenes culposos sean debidamente responsabilizados y castigados, para que no haga carrera un tapen-tapen que no resuelve el principio mínimo de gerencia transparente.

Algunas expresiones de concejales mostraron molestias por  que una bancada de oposición se juntara con una de gobierno, ante reclamos que las comunidades hacen con sobrada razón; es bueno recordar aquí que los órganos legislativos, en principio, son independientes del ejecutivo y que la falta de control político es una de las causas de tanto desacierto de administraciones, que en el ánimo de hacer las cosas a su antojo, cooptan a las bancadas de oposición, queriendo así borrar el control inherente a un sistema democrático en funcionamiento.

Quedó demostrado, una vez más, que la movilización de las gentes es un recurso que poco se emplea para exigir derechos que pretendan ser negados, y que  la atención efectiva a estos reclamos puede ser un medio para que la ciudadanía recobre la confianza en instituciones desprestigiadas por su conducta, no siempre en favor de quienes dicen representar.

La vigilancia y la alerta de los dirigentes sociales son la garantía de que los administradores, en este caso de la salud en Villavicencio, cumplan compromisos anteriormente incumplidos y renovados durante el debate.

(*) Dirigente agropecuario.

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