¿Con quiénes nos sentamos a la mesa?

|   Opinión

Por: David Sáenz (*)

 

Por estos días la comunidad católica dedica un tiempo de reflexión denominado cuaresma, en él se recuerdan y reviven las experiencias y misterios de Jesús, quien es considerado el hijo de Dios y el mismo Dios. Por consiguiente, se hace necesario tomarse un tiempo para pensar sobre la manera de ser y de actuar de este hombre que le dio un rumbo distinto a la historia colectiva e individual. 

Para ilustrar mejor esta reflexión se presenta el siguiente caso: A Jesús la ley de su tiempo lo rechazaba por sentarse a comer con los pecadores, tal como se puede ver en Lucas 15-3: “Los fariseos y los doctores murmuraban: Éste recibe a pecadores y come con ellos”.

Ante la hipocresía de los fariseos, valdría la pena preguntarse ¿Quiénes eran los pecadores para ellos? ¿Acaso no eran los incrédulos del estilo de vida de los fariseos y los doctores de la ley?

Ahora bien la categoría de pecado es de difícil definición y para este caso no es relevante, pues el punto central que condujo a Jesús a sentarse a la mesa con los llamados “pecadores” no fue el juicio y el rechazo, sino el reconocimiento de ellos como interlocutores válidos con quienes se comparte los frutos de la tierra, el alimento.

En la actualidad los discursos alusivos al pecado y al mal han servido para dividir a la humanidad en religiones, en bandos políticos, en sectas, en clases socioeconómicas, etc. Entonces es aquí en donde toma fuerza el mensaje de Jesús, quien actuó de una manera opuesta a los fariseos que se creían con la autoridad de excluir y dividir. Jesús rompe con los estereotipos que dividen, no estigmatiza a quienes son diferentes, no se siente avergonzado ni temeroso de ir en contra de una ley deshumanizante. Además se muestra abierto al diálogo, escucha y reconciliación.

En Colombia hoy son muchos los grupos religiosos nacientes, todos ellos denominados cristianos, los cuales inciden notablemente en el estilo de vida de las personas. El país sigue siendo mayoritariamente cristiano - católico, tal como lo hace ver un estudio del sociólogo, William Mauricio Beltrán, profesor de la Universidad Nacional: de cada 10 colombianos, 7 son católicos.

Ante esa situación es evidente que los colombianos tienen un vínculo con la religión que enaltece y sigue a Jesús, así pues sería conveniente cuestionarse, si el cristiano-católico de este tiempo se parece más a Jesús o a los hipócritas fariseos.

Para responder a esta incógnita se abren otras preguntas: ¿Recibimos a nuestra mesa a quiénes son diferentes y los consideramos interlocutores válidos? ¿Excluimos a quienes piensan y actúan distintamente? ¿Nos creemos los dueños y señores de la ley?

(*) Docente

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