Ayer y hoy: Mi análisis aproximado a la situación venezolana

|   Opinión

Por: Óscar Alfonso Pabón Monroy (*)

 

Época de vacas gordas

Aquellos prolongados momentos de holgura económica a Venezuela se los deparó la descomunal bonanza petrolera, iniciada en la década del 50, ubicando al país en el top mundial. Hubo florecimiento económico que rebozó las arcas del Estado.

Los ingresos petroleros hicieron más adineradas a las castas sociales cercanas a los círculos de los tradicionales partidos políticos de Venezuela: Acción Democrática (AD) y Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei), y éstos desde sus turnos presidenciales para el grueso de la población crearon políticas sociales, tipo paternalistas.

Entonces todos vivían contentos dependiendo de las rentas petroleras.

Con semejante facilidades/comodidades no había motivos para preocuparse, por ello buena parte de la producción industrial la dejaron en manos de inversionistas extranjeros, quizá más de Europa, y complementaron la demanda interna con importaciones que incluyeron alimentos, de las que se hicieron dependientes.

Hay que reconocer que la riqueza también la invirtieron equipando sus pueblos y ciudades con servicios públicos, desarrollando sus sistemas viales con modernas autopistas y construyendo centrales hidroeléctricas.

Para conectar sus llanos con los nuestros levantaron -en la primera mitad de los 60- el puente binacional sobre el río Arauca, que comunicó su estado Apure con la intendencia de Arauca, ahora departamento. La verdad es que ningún gobierno colombiano hubiera construido esa obra.

De acuerdo a mi entender, la economía venezolana tuvo como principales bases a los sectores petrolero, siderúrgico y el ancestral ganadero.

"Cambio de tercio" en el sistema de gobierno nacional

Tras su llegada al poder en 1998, el militar, Hugo Chávez F., desde la línea socialista, introdujo severos cambios a la estructura económica del país, comenzando por la nacionalización de empresas importantes.

A la par con los ingresos financieros derivados de la explotación petrolera continuó con la paternalista (populista) estrategia de los anteriores gobiernos, mejorando los indicadores sociales, política que lo hizo ser más querido por la gran masa nacional y odiado por los que antes gobernaron, es decir: su oposición.

De su heredero, Nicolás Maduro, no hablaré, pues suficientes noticias hay relacionadas con su cuestionable manera de administrar a Venezuela. Muy seguramente un dueño de hato hubiera manejado mejor la Nación, que flotando en petróleo pasó de vivir en prolongado esplendor al desbocado colapso social y económico que lleva.

El sueño colombiano en Venezuela

Regreso a las décadas de la venezolana opulencia, para contar que la cercanía al vecino rico pronto propició éxodos permanentes de colombianos hacia ese país -muchos indocumentados-, quienes por allí buscaron mejores horizontes para sus vidas puesto que en su patria no lo veían posible.

Por lo general esos compatriotas desempeñaron trabajos de construcción, mecánica, agrícola, servicio doméstico, oficios varios y prostitución.

Bueno es recordar, que profesionales nuestros –ingenieros industriales, de petróleos y metalmecánicos- ocuparon altos cargos en las empresas de la cadena de los hidrocarburos, así como en las acerías. Aunque recibieron tratos humillantes y despectivos, unos y otros devengaron en bolívares.

Esa valorizada moneda en momento cumbre hizo que por 1 “bolo” tuviéramos que dar 17 pesos nuestros, significativo cambio que les permitió subsistir y girar excedentes a sus familias en Colombia.

Por la calidad de vida allí brindada, un alto número de nuestros cerebros fugados legalizó su permanencia en la Nación petrolera, disfrutando subsidios y todo tipo de beneficios sociales y de bienestar otorgados por los gobiernos venezolanos.

Y de pronto comenzó la imparable caída y se cambiaron los papeles

En la plenitud de aquella prolongada época dorada, quizá ningún venezolano llegó a pensar que al cabo de los años su vida tendría una abrupta caída, debido a todos los factores, internos y externos, que hoy la estrangulan.

Con base en su difícil situación, a manera de vuelta de mano a los colombianos hoy nos corresponde solidarizarnos con ellos y en la medida de nuestras posibilidades brindarles apoyo, de hecho desde hace meses esto ya ocurre.

Hay que recordar que ha habido 2 oleadas migratorias hacia Colombia. La primera ocurrió cuando Chávez aun mandaba y muchos de sus contradictores adinerados huyeron de su sistema y se establecieron en nuestras grandes ciudades, creo que más en Bogotá.

La segunda es la que se viene dando con personas integrantes de la masa venezolana, muchas con raíces en Colombia. El hambre y la falta de servicios de salud los obligaron a emigrar.

El creciente éxodo de venezolanos quizá fue motivo de inspiración para que Carlos Baute –cantante de ese país- en 2016 grabara el tema, Yo me quedo en Venezuela  (https://youtu.be/rAvsrXZFMsU), canto en el que repite la popular frase: “No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”.

A manera de parangón entre el pasado y el presente venezolano, y con lo que a los colombianos ayer les sucedió en la patria de Bolívar, cito los siguientes hechos:

a) Nuestro país se ha convertido en la principal esperanza para aliviar sus calamidades.

b) En tiempos de crisis alimentaria y de servicios de salud, aquí están encontrando solidaridad y atención.

c) En abril de este año un peso nuestro ($ 1) les representa casi 287 bolívares.

d) Actualmente en sitios de Colombia, ejemplo en Villavicencio, venezolanos llegan a trabajar -con o sin permisos- como: obreros, muchachas del servicio (cachifas), prostitutas, amansadores de caballos, oficios varios,  también profesionales universitarios ofertan sus servicios.

e) Nuestras autoridades de Policía no atropellan ni extorsionan a las indocumentadas personas venezolanas.

f) El trato que aquí damos no es displicente como el que por allá le dieron a los nuestros.

Efecto colateral en la economía colombiana

Cierro este ensayo crítico comentando que en el departamento de Meta, en los últimos tiempos, he escuchado a fuentes primarias manifestar sus dificultades a la hora de conseguir empleados y empleadas para desempeñar labores agropecuarias y domésticas. Tal déficit en silencio afecta la economía del territorio.

Con base en la referida escasez de personal, no reportada por el DANE, por sentido común deduzco que con la llegada de migrantes venezolanos dispuestos a encontrar un trabajo a cambio de solventar sus críticas dificultades, las vacantes de fincas y casas de familia en alguna medida serán cubiertas por ellos, por tanto, para este caso el efecto colateral de la crisis venezolana hace ganar a las 2 partes.

Nota: En preparación tengo otro escrito analítico, con las razones de por qué en Colombia será difícil que ocurra crisis parecida a la de Venezuela.

(*) Comunicador Social comunitario.

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