Petróleo, sí, pero no así

|   Opinión

Por: Eudoro Álvarez Cohecha (*)

 

El Consejo de Estado en reciente fallo determinó que las compañías mineras, incluyendo las petroleras, no pueden deducir las regalías del impuesto de renta, apoyadas en un dudoso concepto de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), dejaron de pagar en los últimos años más de 13 billones de pesos, equivalentes a 2 reformas tributarias similares a la última con que castigó el actual gobierno el bolsillo de los más pobres de Colombia, al incrementar el IVA a productos indispensables del consumo popular.

Este atropello contra el fisco, y por ende a todos los colombianos, se contuvo gracias a la acción de congresistas, entre los cuales se distinguen, Maritza Martínez y Jorge Enrique Robledo, actual candidato Presidencial del Polo, y distinguido como el mejor senador de la actualidad, apoyados por expertos en derecho tributario y ambiental, luego de larga insistencia ante el órgano de control legal aludido.

Las regiones productoras fueron despojadas de las regalías, destinadas a compensar los daños ecológicos, sociales y económicos que genera la explotación de ese recurso en donde se hace su extracción. Con el argumento de que todo el país debe beneficiarse, castigan a los habitantes, víctimas de los daños, sin que las migajas de esos dineros alcancen mínimamente a resarcir los deterioros.

A esta sanción contra las zonas productoras se agrega la inflación que agrede a sus gentes, las cuales solo ven, en la mayoría de los casos, además del tránsito intimidante de las tractocamiones en que se transporta el crudo, la elevación de costos de mano de obra, de los arriendos, los daños viales, y de este flagelo no escapa ni el mayor valor de los "corrientazos", que otrora se conseguían a precios accesibles alcance de cualesquier parroquiano.

El gobierno tan generoso con las compañías petroleras, pretende impedir la expresión de las gentes, mediante el mecanismo legal de las consultas, se aduciendo disculpas traídas de los cabellos como la escasez de presupuesto, cuando en paralelo se destinan sumas mucho mayores para otro tipo de participaciones sustancialmente de menor importancia que el derecho de las poblaciones a definir sobre el uso de su territorio.

Entidades como la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), supuestamente encargada de proteger los parajes y sus ecosistemas, parece creada, según sus ejecutorias, para facilitar el deterioro de los recursos biológicos, merecería por sus decisiones ser denominada la Agencia Nacional para la Lesión  Ambiental, pues con una frecuencia inusitada aprueba intervenciones en parajes cuya vocación ecológica y productiva se altera en favor de las compañías petroleras.

Como se aprecia, el petróleo se está entregando sin obtener el mayor valor posible por el mismo y adicionalmente sus menguados ingresos no se utilizan para desarrollar el país y las regiones que lo contienen.

No estamos por una actitud contemplativa de nuestra riqueza minera; entendemos que la extracción petrolera se hace a expensas de la violación de leyes naturales y del equilibrio de los componentes de los ecosistemas. El problema está en cómo se realiza dicho proceso, si se hace a la manera de los imperios coloniales, expoliante y vandálica, sin prever las consecuencias que ello acarrea o se realiza atenuando dicha intervención, procurando el menor daño resultante de tales acciones.

Es con la previsión necesaria y el cuidado de las relaciones e interacciones entre la extracción, y el cuidado de los demás bienes con que la naturaleza los dotó, y respetando los intereses y vocaciones de las poblaciones asentadas en esos territorios.

Es claro que ello no ocurre en Colombia, y expresiones como las  de Cumaral y Granada en Meta, reflejan la desviación perversa de quienes gobiernan  y han gobernado y no quieren corregirse e imitando los conquistadores, pretenden sacar el máximo lucro, expoliar la Nación, eliminar bienes de los cuales se vive dentro delas  comarcas, dejando daños a generaciones presentes y futuras, sin que poco les importe, pues su proyecto de vida está ligado a visiones distintas a los del grueso de la Nación.

(*) Dirigente agropecuario. Twitter: @EudoroAlvarez

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