De verdad, verdad, estamos muy felices

|   Opinión

La Tabla. Por: Néstor Restrepo Roldán (*)

 

¿Cuándo alguien se imaginó que un jerarca de la iglesia, el sucesor de San Pedro, visitara nuestra ciudad? Que el 8 de septiembre, día en el que a la virgen María el mundo católico le celebra su cumpleaños, nuestro suelo se convertirá en la ara consagrada, desde la cual el santo padre Francisco (Jorge Mario Bergoglio), oficiará para todo el mundo una homilía dedicada a las víctimas de un conflicto armado que nos ha hecho llorar, sufrir y padecer.

Villavicencio ese día será nombrado y renombrado en todos los confines del mundo, y por lo tanto la ciudad como sus habitantes tendremos que vestirnos de gala. El vicario de Cristo estará acá con nosotros.

La logística del evento debe comenzar ahora mismo, y así muchos no se encuentren a gusto con su venida y con las inversiones que para este evento se incurre, tenemos que aprovechar los católicos la oportunidad para que su estancia sea bien recordada, y deje además los frutos de esperanza y de fe que con su llegada se aprecian y confían.

Si bien evaluar los gastos del viaje del sumo pontífice no es fácil, es un poco más sencillo ver los beneficios. El principal beneficiado es el sector turismo porque la movilización será copiosa, luego el incremento de lo que se mueve a su alrededor es incalculable.

Y no sólo será aumento en hospedaje y alimentos, sino que también el comercio se verá favorecido incluyendo clínicas, droguerías, carnicerías, estaciones de servicio, talleres y cuanta atención a las necesidades se presenten. Ojalá que todo se maneje con reverencia, sin especulaciones y sin aprovechamientos descarados y exagerados.

Ya en la parte espiritual la ganancia será mayor e ilimitada, porque quienes creemos en Dios y nos congraciamos con Jesús, no nos cabe la alegría en el alma para aplaudir el esfuerzo de verlo entre nosotros. Si aguantamos codazos y empujones para apreciar una beldad o un artista o un deportista, cómo no vernos mezclados en la muchedumbre de los mansos que confiamos en recibir en directo la bendición de Dios.

Un huésped de esta calidad nunca lo hemos tenido y como dice monseñor Urbina, nuestro pastor, “esto jamás se repetirá”.

Espero que como ciudadanos respondamos a las expectativas de ver un país totalmente interesado en conocer nuestra belleza natural, y contemplar lo que hasta ahora el hombre ha hecho sobre esta tierra.

Colegios y universidades, empresas e instituciones, gremios y asociaciones, los llaneros por nacimiento y por adopción, todos a un mismo paso y con una misma idea, tenemos que hacer quedar bien a nuestra región y a nuestra patria.

El Llano que es la cuna donde diariamente nace el sol que ilumina a Colombia, se verá cubierto por la felicidad que invade y alumbra de emoción a la iglesia católica y al país colombiano. Seremos casa de tan ilustre y egregio visitante. Dios con nosotros.

En la esmeraldina llanura se posarán los pies de extranjeros y nacionales para elevar una plegaria al caporal de la vida, para que nosotros, nuestros hijos y sus descendientes, encontremos en el futuro la paz que merece un mundo armonioso y productivo. Recordemos que septiembre es el mes del amor y de la amistad y que ese viernes, con poemas, arpa, cuatro y capachos, celebraremos la ostentación de tan inmenso honor.

Imprimo un soberano respeto por quienes no están de acuerdo conmigo.

(*) Dirigente cívico.

 

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