Contrastes

|   Opinión

La Tabla. Por: Néstor Restrepo Roldán.

 

Con bastante nostalgia el pasado 25 de abril leí el titular de nuestro diario regional, en el que se anuncia: “Se acaba la Sabiduría”, una dura decisión que tuvo que asumir la directiva de tan noble institución, que durante más de 112 años educó y formó mujeres en nuestra ciudad.

Según el periódico tal decisión que se tomó a finales de 2016, pero que ese día se hizo pública, fue revelada inicialmente a los 23 educadores y a las 9 personas que conforman el área administrativa, y luego a los 220 padres de familia, a quienes la noticia les cayó como “un baldado de agua fría”, al límite que las voces de rechazo no se hicieron esperar, y la respuesta de la hermana, José Medardo del Rosario, directora financiera, fue: “Por edad y por salud, no podemos seguir con el colegio”.

Varias cosas hay en todo esto por considerar, primero, que la comunidad religiosa Hijas de la Sabiduría, hacen parte de nuestra historia, pues fueron ellas quiénes en 1905 arribaron a Villavicencio procedentes de Francia, y dirigidas por la enfermera y hermana, Sor Clotilde de Jesús, hicieron también posible la construcción del hospital Montforth con la ayuda del reverendo padre, Juan Bautista Arnaud y el alcalde, Heliodoro Moyano.

Quedó claro con este “clip” histórico que esa comunidad, forjadora de los servicios sociales en el llano, misionera, educadora, enfermera y formadora, hoy da muestra de fallecimiento porque se acabaron las vocaciones religiosas. El mundo ha cambiado y la espiritualidad y el servicio a la comunidad se ha venido extinguiendo. ¡Qué pesar!

En el año de 1952 fui alumno en kínder de La Sabiduría, y mi gratitud se basa en el recuerdo de mi primaria formación. El contraste está en que mientras este hecho sucede, la directora del colegio bilingüe Espíritu Santo, egresada de la escuela Normal de Villavicencio en el año de 1961, hoy le ofrece a la comunidad llanera una “Ciudad Educadora”, donde se expone para el futuro de esta región, el más estudiado proyecto educativo hasta ahora presentado en Colombia.

Mientras las Hijas de la Sabiduría cuelgan por retiro forzoso sus hábitos, una hija de Villavicencio pregona la realización de su obra de vida. El próximo 22 de junio, la Asociación de Periodistas de Manizales, el Club de Leones de la misma ciudad y la Secretaría de Educación Departamental de Caldas, en consideración a su proyecto, la condecorarán con la orden Honor al Mérito, mientras que acá ni siquiera se han interesado por conocerlo. Más contrastes.

Como ciudadanos tenemos que reconocer en las Hermanas de la Sabiduría toda una gratitud formal, porque su estancia entre nosotros proveyó de desarrollo y progreso, la mente de un acaudalado número de mujeres que han forjado sociedad.

En el hospital Montforth con la hermana Clotilde y la hermana Pascual de Jesús, en la clínica Meta con la hermana María de los Ángeles, y en la corporación social Sopa Juan XXIII con la hermana, Alfredo de San Marcos, le brindaron la oportunidad a nuestra región, a nuestro departamento y a nuestra ciudad, de haber obtenido muchísimos beneficios que hoy son orgullo para la historia de un pueblo.

Bien lo dijo San Luis María de Montforth, el patrono de las Hijas de la Sabiduría: “Hombres libres: nubes levantadas de la tierra y llenas de celestial rocío, que vuelan sin obstáculos por todas partes al soplo del Espíritu Santo”.

Gracias Hermanas de la Sabiduría, su presencia misionera es una historia de fe escrita con inteligencia y con amor. Me duele su partida.

Gracias doña Paula, esperamos con afán el magnífico posicionamiento de una nueva forma de educación en nuestra tierra, para beneficio de Colombia.

(*) Dirigente cívico.

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