Colombia pierde el miedo a los corruptos

|   Opinión

Recolección de firmas para una Constituyente que acabe la corrupción. Por: Marco Alfredo Galeano Rojas (*)

 

La corrupción no existe por sí misma, se encarna en personas con la predisposición a sufrirla, cuando encuentra un medio y estilo de vida propicio, promovido y tolerado por la sociedad complaciente cuando acuña dichos como: “Le llegó su cuartico de hora”, el “Ce Ve Ye”, “Que roben pero que hagan algo”.

El pueblo se ha hecho insensible a los actos de corrupción, las noticias a diario sobre el tema nos resbalan, los colombianos nos hemos hecho inmunes, somos conformistas, resignados,  no tenemos conciencia del daño que nos causa la corrupción en la salud, en el refrigerio de los niños, en el alza de 3 puntos del IVA para subsanar el hueco fiscal que ha dejado en el presupuesto los casos de Foncolpuertos, Reficar, Odebrecht, el carrusel de la contratación, los carteles del cemento, de los pañales, de las frutas, etc.

Responsabilizamos de la corrupción a los políticos, a los funcionarios; pedimos nuevas leyes que ataquen y penalicen la corrupción, pero nos olvidamos que las leyes existen, el problema radica en que los encargados de aplicarlas: fiscales, jueces, magistrados, procuradores se han contagiado por la enfermedad de la corrupción que deberían haber combatido, y no cumplen ni hacen cumplir las leyes, por el contrario sacan provecho propio de sus cargos para exigir dineros a sus investigados para archivar sus casos, o exonerarlos de responsabilidad, compartiendo con los acusados los beneficios que les otorga la corrupción, “ La sal se ha corrompido” .

La corrupción ha contagiado a la entidad que administra la Justicia (CSJ) y a quienes están bajo su autoridad, ya sea dejando que los jueces tengan un bajo rendimiento que hace acumular más de un millón seiscientos mil procesos sin resolver en el 2016, de 100 casos evacúan 77 y dejan 23 en inventario para resolver posteriormente, acumulándose año por año más casos, afectando a millones de colombianos que esperan las sentencias judiciales que resuelvan sus peticiones de justicia, impidiendo los jueces  un acceso real, oportuno e imparcial a la Justicia, propiciando la impunidad; ya sea comprando elementos no apropiados para justicia o cantidades exorbitantes de elementos como cajas de cartón, cartulinas, serruchos, taladros, vajillas, etc., en lugar de nombrar más jueces, que es la excusa para justificar su retraso en evacuar procesos.

Por ser la corrupción una enfermedad que afecta salud pública, es de obligatoria notificación a las autoridades, teniendo en cuenta que ha empezado por casos aislados, que se han propagado a brotes que afectan a varias comunidades, habiendo pasado a la etapa de epidemia donde la corrupción se ha generalizado en la mayor parte de entidades y personas predispuestas a la corrupción, especialmente después del holocausto del Palacio de Justicia donde sacrificaron más de 12 magistrados probos, honestos y la decisión de cambiar el sistema de control previo a control posterior de la Contraloría.

Como todas las enfermedades contagiosas es susceptible de controlarse con la prevención, mediante la creación de vacunas, la corrupción no es la excepción, el pueblo mismo debe crear la contra-corrupción, pues es pedirle peras al olmo cuando se dice que las reformas las debe hacer el congreso, ya que ha hecho varios intentos por reformar la Justicia y no han podido, como en el caso de la última reforma a la constitución que la Corte Constitucional tumbó.

La Asamblea Nacional Constituyente de origen popular, de la cual soy promotor, es la vacuna contra la corrupción, porque en ella 50 ciudadanos que no pueden ser políticos, que para ser elegidos por el pueblo deben cumplir con los requisitos de ley y además poseer un título universitario en cualquier profesión, a quienes el gobierno les debe proporcionar un equipo de abogados que los asesoren, serán los encargados de reformar la Justicia y órganos de control para corregir los males de hoy y evitar que se repitan en el mañana.

El proceso se encuentra en evolución desde el 8 de agosto cuando la Registraduría entregó el formulario para la recolección de firmas (1’778.039) que apoyen el proyecto de ley que convoca la Constituyente, con plazo del 4 de febrero del 2018 para presentarlas, para lo cual es necesario del apoyo de más colombianos, no para que colaboren, porque la corrupción no solo me afecta a mí y mi familia, se trata de una unión para luchar contra la corrupción que nos afecta a todos los colombianos, unámonos en la lucha contra la corrupción mediante la obtención de firmas en todo el país para sacar adelante la Asamblea Nacional Constituyente que reforma la Justicia y los órganos de control.

(*) Médico Cirujano de la Universidad Nacional.

Para más información: alfredo-galeano@hotmail.com

Recepción de formularios diligenciados con firmas: Carrera 18 N° 51 B 46 Sur Bogotá.

Más abajo puede descargar el formato para las firmas.
Formato para la recolección de firmas - Lado 1.
Formato para la recolección de firmas - Lado 2.

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